En el norte del término municipal de Alicante, en la partida rural que da nombre al monte y al barrio vecino de Villafranqueza, se esconde uno de los elementos hidráulicos más antiguos y menos conocidos de la comarca; la Fuente y Balsa de Orgegia. Este manantial, ligado desde el siglo XVI a la propia fundación de Villafranqueza, fue durante siglos el sustento del regadío de una amplia zona de huerta y hoy sobrevive, semiolvidado, entre una autovía, una depuradora y fincas en ruinas.
El topónimo de Orgegia está indisolublemente unido a la historia fundacional de Villafranqueza. En 1590 (según otras fuentes, 1592), Pedro Franqueza, Secretario de Estado, adquirió a Baltasar Vidaña y a otros propietarios dos fincas situadas en el término de Alicante; El Palamó y Orgegia, con el propósito de establecer en ellas una colonia de labradores. En 1598 obtuvo la jurisdicción alfonsina sobre el lugar y, poco después, Felipe III le concedió la jurisdicción suprema.
En los documentos de la época, la heredad de Orgegia aparece también citada como "orjeja", "orchecha" u "orxexia", y se describe como una propiedad con casa y torre, dotada de una gran balsa con la que se regaba una amplia porción de tierras. El diseño y la planimetría de la nueva población fueron obra del ingeniero Cristóbal Antonelli, y algunos planos del siglo XVI sugieren que el núcleo debía haberse llamado en origen Santa Magdalena, antes de terminar conociéndose como Villafranqueza.
La investigadora Mª Carmen Dueñas Moya ha apuntado que el interés económico de Franqueza por estas tierras pudo estar relacionado con su ubicación en el área que sería regable gracias al Pantano de Tibi, entonces en construcción, lo que convertiría antiguas tierras de secano en regadío de gran valor. De hecho, tras la nueva traída de aguas del pantano, a Franqueza le correspondieron 37,5 hilos de agua para regar 2.268 tahúllas, repartidas entre los primeros 29 colonos asentados mediante un contrato enfitéutico especialmente gravoso para los arrendatarios.
El agua de Orgegia nace en una mina subterránea de reducidas dimensiones, con una reja en la entrada de la galería y un techo formado por sillares inclinados en forma de cuña. La galería se prolonga aguas arriba bordeando el barranco, con pozos de aireación o "lumbreras" a lo largo de su recorrido, varios de ellos hoy destruidos por las obras de encauzamiento de la rambla.
Desde la bocamina, el agua recorre unos 600 metros por una acequia descubierta —hoy invadida de cañas y carrizo— hasta desembocar en la balsa de Orgegia, a través de un alcavón. Según un documento de 1905, el embalse medía 37,5 metros de largo por 23,5 de ancho y 1,5 metros de profundidad media, con una capacidad aproximada de 1.300 metros cúbicos, y solía llenarse en tres días (hasta cinco en épocas de sequía extrema).
El 10 de abril de 1855, bajo la presidencia del alcalde de Villafranqueza, Antonio García y Torregrosa, un grupo de propietarios encabezado por el Fiel Repartidor Luis Ramos acordó redactar un reglamento para el gobierno y distribución de las aguas de la fuente y balsa de Orgegia. Una comisión formada por Domingo Morelló, José María Sessé, José Elull y Victorio Die se encargó de su elaboración.
Las aguas se dividían en 32 partes o acciones de 16 dedos cada una (un dedo equivalía aproximadamente a dos centímetros). El riego comenzaba a las ocho de la mañana entre el 1 de noviembre y el 1 de mayo, y a las seis de la mañana el resto del año. El agua sobrante, si no había demanda, se vendía o se vertía a la albufera de la huerta.
Cada mes de marzo debía limpiarse la fuente, la balsa y los acueductos, con un gasto máximo autorizado de 300 reales.
Se prohibía abrevar el ganado, lavar ropa en la acequia y balsa, o macerar cáñamo, lino o esparto en sus aguas.
A comienzos del siglo XX se constituyó una nueva comunidad de regantes que mejoró el sistema, introduciendo un nuevo tandeo de 17 "balsadas" (8 de agua vieja, 8 de nueva y una para subasta pública entre no comuneros).
La hemeroteca conserva noticias de las avalanchas de 1884 y 1885, que cegaron la balsa, la acequia y el manantial, obligando a una costosa rehabilitación por parte de los usuarios. En 1897, el periódico El Nuevo Alicantino anunciaba una subasta para la limpieza de la balsa y la acequia por 1.250 pesetas, y en 1907 La Voz de Alicante recogía la subasta de un canal de 564 metros promovida por la Sociedad Balsa de Orgegia.
El manantial también fue escenario de conflictos por el agua. En 1906, varios usuarios de la balsa denunciaron a un grupo de propietarios por excavar un pozo con noria a apenas 250 metros aguas arriba del manantial, lo que redujo drásticamente el caudal; si antes la balsa se llenaba en tres días, tras la instalación de la noria se necesitaban catorce días.
El ingeniero de minas Luis García Ros certificó que el agua extraída por la noria era la misma que alimentaba la mina de Orgegia. Pleitos similares afectaron a la vecina finca de Les Fontetes, donde otra noria mermó igualmente el caudal disponible.
Entre los beneficiarios históricos de estas aguas figuraban las fincas Ca Patró, Sant Rafel, Morote, La Barraqueta, El Carteret, El de Marimón, Lo de Díe y Clavería.
En la actualidad, el entorno de la Fuente de Orgegia ofrece una estampa de abandono. La construcción de la autovía Alicante–Murcia y de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR Monte Orgegia, con capacidad para tratar 60.000 m³ diarios) han transformado el paisaje de la antigua partida agrícola. Aun así, la acequia y la balsa sobrevivieron, milagrosamente, muy próximas al trazado de la autovía.
Todavía pueden contemplarse las ruinas de la torre que da nombre al paraje, algunos bancales con olivos y algarrobos —entre ellos un viejo olivo solitario, testigo silencioso de los cambios del entorno— y los restos de un antiguo lavadero frecuentado antaño por las mujeres de Villafranqueza, hoy oculto entre un cañaveral, en el punto donde la acequia de Orgegia se cruza con el Brazal de Albercoquer, procedente del Pantano de Tibi.
De las antiguas propiedades regantes, solo la Finca Morote conserva hoy un aspecto cuidado; la Finca San Clemente, en cambio, muestra un caserón semiderruido, con aleros caídos y fachada desconchada, mientras que Les Fontetes se encuentra en ruinas. El agua, pese a todo, sigue manando y regando, aunque con menor intensidad que en su época de esplendor, y el paraje conserva todavía el trazado del antiguo camino de peregrinación a la Santa Faz, que hoy es más frecuentado por excursionistas y ciclistas de montaña que por peregrinos o labradores.
El origen del propio nombre "Orgegia" sigue siendo objeto de curiosidad. Se ha sugerido una posible raíz ibérica relacionada con el agua —comparable a la del cercano Cabeçó d'Or, cuyo nombre tampoco tendría relación con el oro sino con manantiales—, en paralelo con el vascuence ur ("agua"), lengua que algunos estudios vinculan con el antiguo íbero. Se cita también la existencia de una partida llamada Urgegia cerca de Pasajes (Guipúzcoa), cuyo significado sería precisamente "fuente".
La Fuente de Orgegia es mucho más que un manantial, es un testimonio vivo de la fundación de Villafranqueza, de los sistemas tradicionales de reparto del agua en la huerta alicantina y de los conflictos históricos —entre propietarios, entre tecnología antigua y nueva, entre agricultura y urbanización— que marcaron la vida de esta partida durante más de cuatro siglos. Su estado actual de semiabandono, arrinconada entre infraestructuras modernas, contrasta con la riqueza documental e histórica que atesora, y la convierte en un pequeño pero valioso testimonio del patrimonio hidráulico de la provincia de Alicante.
El topónimo de Orgegia está indisolublemente unido a la historia fundacional de Villafranqueza. En 1590 (según otras fuentes, 1592), Pedro Franqueza, Secretario de Estado, adquirió a Baltasar Vidaña y a otros propietarios dos fincas situadas en el término de Alicante; El Palamó y Orgegia, con el propósito de establecer en ellas una colonia de labradores. En 1598 obtuvo la jurisdicción alfonsina sobre el lugar y, poco después, Felipe III le concedió la jurisdicción suprema.
En los documentos de la época, la heredad de Orgegia aparece también citada como "orjeja", "orchecha" u "orxexia", y se describe como una propiedad con casa y torre, dotada de una gran balsa con la que se regaba una amplia porción de tierras. El diseño y la planimetría de la nueva población fueron obra del ingeniero Cristóbal Antonelli, y algunos planos del siglo XVI sugieren que el núcleo debía haberse llamado en origen Santa Magdalena, antes de terminar conociéndose como Villafranqueza.
La investigadora Mª Carmen Dueñas Moya ha apuntado que el interés económico de Franqueza por estas tierras pudo estar relacionado con su ubicación en el área que sería regable gracias al Pantano de Tibi, entonces en construcción, lo que convertiría antiguas tierras de secano en regadío de gran valor. De hecho, tras la nueva traída de aguas del pantano, a Franqueza le correspondieron 37,5 hilos de agua para regar 2.268 tahúllas, repartidas entre los primeros 29 colonos asentados mediante un contrato enfitéutico especialmente gravoso para los arrendatarios.
El agua de Orgegia nace en una mina subterránea de reducidas dimensiones, con una reja en la entrada de la galería y un techo formado por sillares inclinados en forma de cuña. La galería se prolonga aguas arriba bordeando el barranco, con pozos de aireación o "lumbreras" a lo largo de su recorrido, varios de ellos hoy destruidos por las obras de encauzamiento de la rambla.
Desde la bocamina, el agua recorre unos 600 metros por una acequia descubierta —hoy invadida de cañas y carrizo— hasta desembocar en la balsa de Orgegia, a través de un alcavón. Según un documento de 1905, el embalse medía 37,5 metros de largo por 23,5 de ancho y 1,5 metros de profundidad media, con una capacidad aproximada de 1.300 metros cúbicos, y solía llenarse en tres días (hasta cinco en épocas de sequía extrema).
El 10 de abril de 1855, bajo la presidencia del alcalde de Villafranqueza, Antonio García y Torregrosa, un grupo de propietarios encabezado por el Fiel Repartidor Luis Ramos acordó redactar un reglamento para el gobierno y distribución de las aguas de la fuente y balsa de Orgegia. Una comisión formada por Domingo Morelló, José María Sessé, José Elull y Victorio Die se encargó de su elaboración.
Las aguas se dividían en 32 partes o acciones de 16 dedos cada una (un dedo equivalía aproximadamente a dos centímetros). El riego comenzaba a las ocho de la mañana entre el 1 de noviembre y el 1 de mayo, y a las seis de la mañana el resto del año. El agua sobrante, si no había demanda, se vendía o se vertía a la albufera de la huerta.
Cada mes de marzo debía limpiarse la fuente, la balsa y los acueductos, con un gasto máximo autorizado de 300 reales.
Se prohibía abrevar el ganado, lavar ropa en la acequia y balsa, o macerar cáñamo, lino o esparto en sus aguas.
A comienzos del siglo XX se constituyó una nueva comunidad de regantes que mejoró el sistema, introduciendo un nuevo tandeo de 17 "balsadas" (8 de agua vieja, 8 de nueva y una para subasta pública entre no comuneros).
La hemeroteca conserva noticias de las avalanchas de 1884 y 1885, que cegaron la balsa, la acequia y el manantial, obligando a una costosa rehabilitación por parte de los usuarios. En 1897, el periódico El Nuevo Alicantino anunciaba una subasta para la limpieza de la balsa y la acequia por 1.250 pesetas, y en 1907 La Voz de Alicante recogía la subasta de un canal de 564 metros promovida por la Sociedad Balsa de Orgegia.
El manantial también fue escenario de conflictos por el agua. En 1906, varios usuarios de la balsa denunciaron a un grupo de propietarios por excavar un pozo con noria a apenas 250 metros aguas arriba del manantial, lo que redujo drásticamente el caudal; si antes la balsa se llenaba en tres días, tras la instalación de la noria se necesitaban catorce días.
El ingeniero de minas Luis García Ros certificó que el agua extraída por la noria era la misma que alimentaba la mina de Orgegia. Pleitos similares afectaron a la vecina finca de Les Fontetes, donde otra noria mermó igualmente el caudal disponible.
Entre los beneficiarios históricos de estas aguas figuraban las fincas Ca Patró, Sant Rafel, Morote, La Barraqueta, El Carteret, El de Marimón, Lo de Díe y Clavería.
En la actualidad, el entorno de la Fuente de Orgegia ofrece una estampa de abandono. La construcción de la autovía Alicante–Murcia y de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR Monte Orgegia, con capacidad para tratar 60.000 m³ diarios) han transformado el paisaje de la antigua partida agrícola. Aun así, la acequia y la balsa sobrevivieron, milagrosamente, muy próximas al trazado de la autovía.
Todavía pueden contemplarse las ruinas de la torre que da nombre al paraje, algunos bancales con olivos y algarrobos —entre ellos un viejo olivo solitario, testigo silencioso de los cambios del entorno— y los restos de un antiguo lavadero frecuentado antaño por las mujeres de Villafranqueza, hoy oculto entre un cañaveral, en el punto donde la acequia de Orgegia se cruza con el Brazal de Albercoquer, procedente del Pantano de Tibi.
De las antiguas propiedades regantes, solo la Finca Morote conserva hoy un aspecto cuidado; la Finca San Clemente, en cambio, muestra un caserón semiderruido, con aleros caídos y fachada desconchada, mientras que Les Fontetes se encuentra en ruinas. El agua, pese a todo, sigue manando y regando, aunque con menor intensidad que en su época de esplendor, y el paraje conserva todavía el trazado del antiguo camino de peregrinación a la Santa Faz, que hoy es más frecuentado por excursionistas y ciclistas de montaña que por peregrinos o labradores.
El origen del propio nombre "Orgegia" sigue siendo objeto de curiosidad. Se ha sugerido una posible raíz ibérica relacionada con el agua —comparable a la del cercano Cabeçó d'Or, cuyo nombre tampoco tendría relación con el oro sino con manantiales—, en paralelo con el vascuence ur ("agua"), lengua que algunos estudios vinculan con el antiguo íbero. Se cita también la existencia de una partida llamada Urgegia cerca de Pasajes (Guipúzcoa), cuyo significado sería precisamente "fuente".
La Fuente de Orgegia es mucho más que un manantial, es un testimonio vivo de la fundación de Villafranqueza, de los sistemas tradicionales de reparto del agua en la huerta alicantina y de los conflictos históricos —entre propietarios, entre tecnología antigua y nueva, entre agricultura y urbanización— que marcaron la vida de esta partida durante más de cuatro siglos. Su estado actual de semiabandono, arrinconada entre infraestructuras modernas, contrasta con la riqueza documental e histórica que atesora, y la convierte en un pequeño pero valioso testimonio del patrimonio hidráulico de la provincia de Alicante.

BIBLIOGRAFÍA
- FUENTES CONSULTADAS POR CLAUDE AI.
- -Blog Rutas y Vericuetos (rutasyvericuetos.blogspot.com), 2014.
- -La fundación de Villafranqueza a finales del siglo XVI, Alicante Plaza.
- -Fondo Ayuntamiento de Villafranqueza, Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica.
- -Senderos en el Monte Orgegia, Ayuntamiento de Alicante.
- -Armando Alberola Romá, Jurisdicción y Propiedad de la tierra en Alicante (s. XVII y XVIII).
- -Mª Carmen Dueñas Moya, Territorio y Jurisdicción en Alicante.
Artículo y portada extraído y redactado por la inteligencia artificial de Claude AI.
Firmado: https://claude.ai/new



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