A comienzos del siglo XX, Alicante estaba cambiando. La ciudad miraba hacia el mar, transformaba sus espacios de paseo y descubría nuevas formas de entretenimiento. El cinematógrafo había dejado de ser una simple curiosidad de feria. Las imágenes en movimiento comenzaban a formar parte de la vida cotidiana y, poco a poco, aparecían nuevos lugares donde los alicantinos podían reunirse para contemplarlas.
En ese contexto apareció el Cine Park, un establecimiento cuya existencia está documentada entre 1912 y 1918, situado en el corazón simbólico de la ciudad y en el entorno que hoy ocupan el Parque de Canalejas, la Explanada de España y la avenida del Doctor Ramón y Cajal.
Para entender lo que significó el Cine Park hay que remontarse casi dos décadas atrás. El cinematógrafo llegó a Alicante en el verano de 1896, apenas meses después de las primeras proyecciones Lumière en Europa, con una sesión en el antiguo Café de Comercio de la Explanada. Fue un destello fugaz, casi una anécdota de feria, pero dejó huella.
Un año más tarde, en marzo de 1897, la prensa local dejaba constancia de que el "Cinematógrafo Lumière" instalado en la plaza del Teatro —en un barracón de madera levantado para la ocasión— congregaba a numeroso público. Su propietario, un tal señor Sanchiz, viajaba periódicamente a Francia para renovar las cintas. Ese mismo verano, la compañía Eliseo-Expres ofrecía en el Teatro Principal un espectáculo combinado de cinematógrafo y fonógrafo con escenas de la vida parisina.
Los años siguientes trajeron nuevos aparatos y nuevos nombres y el Pabellón Cinematógrafo Lumière en 1898, el "Cinematógrafo Mágico" instalado en el vestíbulo del Teatro Principal en 1899, y, en diciembre de ese mismo año, el barracón de la plaza del Teatro reabierto como Vitascope Edison. El 9 de diciembre de 1899 abría sus puertas el Salón Express, el primer local permanente dedicado en exclusiva a las proyecciones, que marcó el precedente de lo que estaba por llegar y el cine como parte estable del ocio popular alicantino.
Durante esos primeros años no todos vieron con buenos ojos la nueva diversión. Las sesiones que se colaban entre las funciones del Teatro Principal no siempre fueron bien recibidas por los sectores más cultos de la ciudad, aunque el éxito progresivo de las proyecciones fue venciendo las reticencias con el paso del tiempo.
Fue en ese caldo de cultivo donde, hacia 1912, nació el Cine Park. Su nombre no era casual ya que el establecimiento se levantaba en los terrenos que hoy ocupa el Parque de Canalejas, el más antiguo de la ciudad, diseñado en 1886 por el arquitecto José González Altés y rebautizado precisamente en 1912 en memoria del político José Canalejas, presidente del Gobierno asesinado ese mismo año en la Puerta del Sol de Madrid.
El Cine Park compartía, por tanto, escenario y década de nacimiento con el propio parque que le daba cobijo en una franja verde y arbolada, pegada al puerto, que se prolongaba hacia la Explanada de España y que, en aquellos años, se estaba consolidando como el gran paseo marítimo de la ciudad. La dirección actual de aquel emplazamiento correspondería hoy, aproximadamente, a la avenida del Doctor Ramón y Cajal, números 5 y 6.
No era casualidad que un cine de verano eligiera ese rincón. Como recogen las crónicas de la época, los alicantinos tenían entonces como zona de ocio por excelencia precisamente La Explanada y el Parque de Canalejas. De hecho, cuando en el verano de 1915 el cine de verano instalado en la Plaza de Toros bajó sus precios e incluso regaló billetes de tranvía a quienes compraban entrada de preferencia para atraer público, el experimento fracasó y la gente prefería seguir acudiendo a sus rincones de siempre junto al mar, y las sesiones en el coso taurino tuvieron que suspenderse el 20 de julio de aquel año.
El Cine Park era, como todos los cines de la época, un cine mudo y las primeras sesiones sonoras no llegarían a Alicante hasta principios de los años treinta. Para llenar ese silencio, tanto durante la proyección de las películas como en los descansos, las veladas del Cine Park estaban amenizadas por la banda del Regimiento de la Princesa, la unidad militar de infantería que tenía guarnición en la ciudad.
Hay que imaginar, así, las noches de verano en aquel cine al aire libre y el rumor del mar cercano, el parpadeo de la pantalla entre los árboles del futuro Parque de Canalejas, y la música en directo de una banda militar acompañando escenas mudas que, para muchos alicantinos, eran su primera ventana a mundos y ciudades que jamás llegarían a visitar.
Durante décadas, la memoria del Cine Park quedó reducida a una nota casi al margen, hasta que el coleccionismo de tarjetas postales ilustradas permitió recuperar su rastro visual. Existe una postal, fechada hacia 1910 y editada por el establecimiento alicantino La Ciudad de Roma, titulada "Alicante - Explanada de España y colegio Jesús y María", en la que, al fondo, entre los edificios que bordean el parque, se distingue con nitidez un rótulo que anuncia el "Cine Iris Park". Observada con lupa, la imagen deja intuir incluso un fragmento de la pantalla del cine.
La casa La Ciudad de Roma, fundada hacia 1912-1913, tenía su establecimiento en la calle Altamira, esquina con la Rambla de Méndez Núñez número 8, y combinaba la venta de perfumes, abanicos, bolsos y artículos de regalo con la edición de numerosas postales de la ciudad. El comercio se mantuvo abierto hasta finales de los años ochenta; en su antiguo local funciona hoy una cervecería.
Ese tipo de documentos —tarjetas postales pensadas originalmente para el correo de marineros, viajeros y turistas que pasaban por el importante puerto de Alicante— se han convertido, con el paso del tiempo, en auténticos archivos visuales involuntarios: capturan de forma incidental comercios, rótulos, vehículos y costumbres que ningún archivo oficial se propuso conservar. Gracias a esas imágenes, hoy es posible situar con precisión dónde estuvo el Cine Iris Park y cómo se integraba en el paisaje urbano de la Explanada.
El Cine Iris Park se inscribe en una tradición muy propia del Mediterráneo español y la de los "cines de verano", instalaciones al aire libre, semi-improvisadas, que aprovechaban las noches templadas para ofrecer sesiones que las salas cerradas no podían igualar en estas fechas. Alicante tuvo varios ejemplos de este modelo a lo largo del siglo XX —el cine de verano de la Plaza de Toros en 1915, y mucho más tarde, ya en otra época y sin relación directa con el establecimiento aquí tratado, el célebre "Iris Park" de los años cuarenta y cincuenta—, pero el Cine Iris Park de 1912 tiene el mérito de ser de los primeros en aprovechar comercialmente el prestigio y la afluencia de la Explanada y el naciente Parque de Canalejas.
Su desaparición, en 1918, coincide con el final de la Primera Guerra Mundial y con una etapa de transformación urbanística en la que Alicante iría llenando ese entorno de mar y paseo con nuevos usos. Los grandes salones de cine "de invierno" que dominarían la vida cinematográfica alicantina durante el resto del siglo —el Monumental Salón Moderno, el Ideal Cinema, el Central Cinema o, ya en los años cuarenta, el mítico Cinema Avenida— pertenecen a una generación posterior, nacida cuando el cine dejó de ser una atracción de temporada para convertirse en una industria de programación estable, con edificios propios, arquitectos de renombre y miles de butacas.
La documentación más rigurosa sobre el Cine Iris Park procede de la investigación recogida en "Alicante se rueda (1902-2014)", publicación coordinada por los profesores Kiko Mora, Enric Mira y Vicente G. Escrivá, editada en 2016 por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert y el Museo de la Universidad de Alicante (MUA), con motivo de la exposición homónima celebrada ese mismo año. El trabajo sitúa con precisión el Cine Iris Park en el entorno del Parque de Canalejas, la Explanada de España y la avenida del Doctor Ramón y Cajal, confirmando el periodo 1912-1918 como el de su actividad documentada.
A esa investigación académica se suma el trabajo, más artesanal pero igualmente valioso, de coleccionistas locales como Lorenzo Guardiola, cuya colección de tarjetas postales ilustradas de Alicante —recopilada y comentada en distintos artículos dedicados a las salas de cine de la ciudad— ha permitido poner nombre e imagen a un establecimiento que, de otro modo, habría quedado reducido a una simple mención de archivo.
Entre el rigor documental de la universidad y la paciencia detectivesca del coleccionismo postal, el Cine Iris Park de Alicante recupera así su lugar en la historia en seis años de sesiones mudas, música de banda militar y noches de verano junto al mar, en un rincón de la ciudad que —bajo otro nombre y otro uso— sigue siendo hoy, más de un siglo después, uno de los paseos favoritos de los alicantinos.

BIBLIOGRAFÍA
- LAS NOCHES DE CINE JUNTO AL MAR.
- -El contexto de los inicios del cinematógrafo en Alicante (1896-1899).
- -La ubicación exacta del Cine Park en el entorno del Parque de Canalejas.
- -El detalle de la banda del Regimiento de la Princesa amenizando las sesiones.
- -La postal de "La Ciudad de Roma" (h. 1910) que documenta visualmente su rótulo.
- -El contexto del cine de verano de la Plaza de Toros (1915) como comparativa.
- -Las fuentes académicas ("Alicante se rueda", MUA/Gil-Albert) y coleccionismo.
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